Queridos hermanos y hermanas en Cristo, es un honor y un privilegio estar aquí hoy para compartir la palabra de Dios con vosotros. Hoy quiero reflexionar sobre un tema que a menudo pasamos por alto, pero que es de vital importancia en nuestra vida cristiana: “¿Qué tienes en tu mano?”.
Este mensaje se basa en un pasaje de las Escrituras que se encuentra en el libro de Éxodo. En el capítulo 4, cuando Dios llama a Moisés para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, Moisés duda de su capacidad para llevar a cabo tal misión. Entonces, Dios le pregunta: “¿Qué tienes en tu mano?”. Moisés responde: “Una vara”. Y con esa simple vara, Dios realiza grandes milagros, demostrando que lo poco que tenemos, si lo ponemos en manos de Dios, puede convertirse en un instrumento poderoso para Su gloria.
El Contexto de Moisés: La Vara en la Mano de un Pastor
Para comprender mejor el significado de este mensaje, es importante considerar el contexto en el que Dios le hace esta pregunta a Moisés. Moisés estaba en el desierto, cuidando las ovejas de su suegro Jetro. Había huido de Egipto después de haber matado a un egipcio, y ahora, desde una posición de privilegio como príncipe, se había convertido en un simple pastor. La vara en la mano de Moisés no era más que una herramienta ordinaria, usada para guiar a las ovejas, protegerlas de los depredadores y apoyarse mientras caminaba.
Sin embargo, cuando Dios le preguntó qué tenía en la mano, no era simplemente una pregunta retórica. Dios estaba llamando la atención de Moisés hacia lo que ya tenía, hacia lo que estaba al alcance de su mano. Dios no le pidió que buscara algo fuera de su alcance, ni que fuera a Egipto a recolectar recursos, sino que utilizara lo que ya estaba en su posesión.
El Poder de lo Ordinario en las Manos de Dios
A menudo, como cristianos, caemos en la trampa de pensar que no somos lo suficientemente buenos, que no tenemos suficientes talentos, que no somos lo suficientemente preparados para servir a Dios. Sin embargo, este pasaje nos enseña que Dios no está limitado por nuestras limitaciones. Lo que tenemos, por pequeño o insignificante que parezca, puede ser usado por Dios para grandes propósitos si lo ponemos en Sus manos.
Consideremos lo que sucedió con la vara de Moisés después de que él la entregara a Dios. Dios le dijo a Moisés que arrojara la vara al suelo, y cuando lo hizo, la vara se convirtió en una serpiente. Luego, cuando Dios le pidió que la recogiera nuevamente, volvió a convertirse en una vara. Esta misma vara, más adelante, fue la que Moisés usó para golpear el Nilo y convertir el agua en sangre, para invocar plagas sobre Egipto, para partir el Mar Rojo, y para hacer brotar agua de la roca en el desierto. La vara no había cambiado en esencia, pero ahora estaba siendo usada por Dios para manifestar Su poder.
Aplicación Personal: ¿Qué Tienes en Tu Mano?
La pregunta que Dios le hizo a Moisés es la misma que nos hace hoy: “¿Qué tienes en tu mano?”. No se trata solo de lo que tenemos físicamente, sino también de los talentos, habilidades, experiencias y recursos que Dios nos ha dado. Quizás pienses que lo que tienes no es suficiente, pero te animo a recordar que Dios no necesita mucho para hacer mucho. De hecho, a menudo Dios elige lo humilde y lo pequeño para avergonzar a los fuertes y poderosos, como nos dice en 1 Corintios 1:27: “Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”.
Tus Talentos y Habilidades: Puede que pienses que tus habilidades no son lo suficientemente impresionantes. Tal vez eres bueno en algo que consideras poco valioso, como la organización, la hospitalidad, o el servicio a los demás. Sin embargo, en las manos de Dios, esos dones pueden ser utilizados para bendecir a muchos y para avanzar Su reino. No subestimes lo que Dios puede hacer con tus talentos si los entregas a Él.
Tus Recursos: Quizás no tengas grandes riquezas materiales, pero lo que tienes, si lo pones en las manos de Dios, puede multiplicarse y ser de gran utilidad. Recordemos la historia del niño que ofreció sus cinco panes y dos peces a Jesús. Lo que parecía insuficiente para alimentar a una multitud, en las manos de Jesús se multiplicó para alimentar a más de cinco mil personas. Lo que tienes en tus manos, por pequeño que sea, puede ser un gran recurso en las manos de Dios.
Tus Experiencias: Las experiencias que has vivido, tanto buenas como malas, son también recursos en tus manos. Dios puede usar tus luchas y victorias para ministrar a otros que están pasando por situaciones similares. Tu testimonio es poderoso y puede ser una herramienta que Dios use para traer esperanza y sanidad a quienes te rodean.
Tu Tiempo: El tiempo es uno de los recursos más valiosos que tenemos, y todos lo tenemos en igual medida: 24 horas al día. La manera en que decidimos usar ese tiempo puede tener un gran impacto en nuestra vida y en la vida de los demás. Si dedicamos nuestro tiempo a buscar a Dios, a servir a los demás y a cumplir Su voluntad, veremos cómo nuestro tiempo se multiplica en frutos espirituales.
Ejemplos Bíblicos de lo que Tienes en Tus Manos
La Biblia está llena de ejemplos de personas que usaron lo que tenían en sus manos para glorificar a Dios. Estos ejemplos nos inspiran y nos recuerdan que no se trata de lo que tenemos, sino de cómo lo usamos para el Reino de Dios.
David y su Honda: Cuando David se enfrentó a Goliat, no llevaba una armadura ni una espada, sino una simple honda y cinco piedras lisas. Aunque Goliat se burló de él, David sabía que, con Dios de su lado, lo que tenía en su mano era suficiente. Con esa honda, David derribó al gigante y ganó una gran victoria para Israel.
La Viuda de Sarepta: En 1 Reyes 17, leemos la historia de una viuda que solo tenía un poco de harina y aceite, suficiente para hacer un último pan para ella y su hijo antes de morir de hambre. Sin embargo, cuando el profeta Elías le pidió que hiciera primero un pan para él, ella obedeció y Dios multiplicó su harina y aceite, proporcionándoles sustento durante toda la hambruna. Lo que parecía insuficiente se convirtió en abundancia en las manos de Dios.
El Apóstol Pablo y su Educación: Pablo tenía una educación y un trasfondo fariseo, algo que muchos habrían visto como un obstáculo para predicar el Evangelio a los gentiles. Sin embargo, Pablo usó su conocimiento de la ley y su ciudadanía romana para defender su fe y extender el Evangelio por todo el Imperio Romano. Lo que tenía en su mano fue usado por Dios para transformar el mundo.
No Menosprecies lo que Tienes
En la vida, es fácil caer en la trampa de la comparación, mirando lo que otros tienen y sintiéndonos inadecuados. Sin embargo, debemos recordar que Dios nos ha dado exactamente lo que necesitamos para cumplir el propósito que Él tiene para nuestras vidas. Lo que tienes en tu mano es suficiente si lo entregas a Dios.
Dios nos llama a ser fieles con lo que tenemos. En la parábola de los talentos, Jesús nos enseña que debemos ser buenos administradores de lo que se nos ha dado, sin importar cuán grande o pequeño sea. Aquellos que fueron fieles con lo poco, fueron puestos sobre mucho.
Conclusión
Queridos hermanos y hermanas, la pregunta “¿Qué tienes en tu mano?” es una invitación a reflexionar sobre lo que Dios ya ha puesto en nuestras vidas y a considerar cómo podemos usarlo para Su gloria. No importa lo pequeño o insignificante que pueda parecer lo que tenemos, si lo ponemos en las manos de Dios, Él puede usarlo para hacer cosas extraordinarias.
Te animo hoy a mirar lo que tienes en tu mano con nuevos ojos. Ofrece a Dios lo que tienes, confía en Su poder y permite que Él obre a través de ti. Como Moisés, David, y tantos otros en la Biblia, verás que cuando entregas a Dios lo que tienes, Él puede hacer cosas más allá de lo que podrías imaginar.
Que el Señor nos dé la fe y la valentía para entregar todo lo que somos y todo lo que tenemos a Él, sabiendo que en Sus manos, lo ordinario se convierte en extraordinario.
Amén.



